Cuando tenía 10 años me di cuenta que era especial, que podía hacer cosas que ningún otro niño podía hacer, que era capaz de correr más rápido que todos los de mi colegio, que mis saltos eran incansables y que nadie me alcanzaba cuando andaba en bicicleta o en los patines que me había regalado mi papá para mi cumpleaños; era conocido entre mis amigos por ser único que podía correr 4 vueltas alrededor de toda mi cuadra.
Mi madre me decía que si seguía así, podría conseguir una beca para poder estudiar en la universidad, o que llegaría a ser un gran deportista; a mi me encanta correr, me sentía libre y sin obstáculos, y pensaba que un día llegaría correr tan rápido que conseguiría volar.
En el colegio me iba muy bien, era de los alumnos destacados, y simpatizaba con todos, tenía un amigo que era como mi hermano, inseparables, podíamos jugar todo el día, salíamos a cazar insectos raros, o nos disfrazábamos de veterinarios y salíamos en busca de animales, le dábamos agua y comida, además le poníamos un collar con nombre, todos los días salíamos a hacer travesuras o simplemente a ayudar a los animales.
Un día salí con mi familia de vacaciones, incluso invite a mi amigo para poder hacer exploraciones en la playa, nos quedamos en una cabaña muy cerca de la playa; todos nos pusimos nuestro traje de baño y bajamos a la playa, mientras me bañaba, mire hacia la orilla y no había nadie, no estaba mi familia, mi amigo que hace un segundo estaba a mi lado ya no estaba, todas las personas que estaban cuando llegamos habían desaparecido como por arte de magia, sentí miedo, todo se oscureció; desperté con la dulce voz de mi madre que traía una bandeja a mi cama en un segundo recordé quien era, no era ese niño deportista, no era conocido entre mis amigos por ser el único en poder correr 4 vueltas alrededor de toda mi cuadra, no lo era, pero quizás de alguna otra forma podré llegar a ser.
Ese sueño fue extraño, me despertó, y a pesar de haber sido una especie de pesadilla, me motivó a luchar y salir adelante a pesar de mi condición de incapacidad en las piernas, esta mañana le dije a mi mamá que aceptaba la opción de entrar a la Teletón, a la que nunca quise entrar por mi orgullo, quiero volver a ser un niño y esta vez correr y dar 4 vueltas alrededor de mi cuadra.
jueves, 27 de noviembre de 2008
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